

Los arqueros sean unidos
CABALLEROS. Gutiérrez, Leyenda y Salvatore trabajan a la par, dejando en claro que entre ellos hay una sana competencia por la titularidad.
“Una hinchada maravillosa”
Visita a Tucumán del conductor de “Simplemente fútbol”.
“San Martín es un equipo duro, que se hace fuerte de local, apoyado por una hinchada maravillosa. A pesar de que en la última fecha perdió con Banfield, estoy seguro de que no va a ser fácil ganarle en Tucumán. Además, también dará algunas sorpresas cuando juegue de visitante, porque está muy bien estructurado”, destacó Quique Wolff sobre el conjunto de La Ciudadela.
La lucha por el puesto es reñida pero sana en San Martín. Marcos Gutiérrez es el dueño del número 1, mientras que Bernardo Leyenda y Esteban Salvatore esperan su chance. Los tres charlaron con LA GACETA.
Entre ese mar de enanos que de un lado a otro persiguen a los ídolos “santos“ del momento, tres hombres van casi de la mano. Como si se mostraran inseparables, como la corta distancia que los une durante los trabajos semanales y, por supuesto, en los partidos del fin de semana.
Uno va a un arco, el otro al contrario, mientras que el tercero en cuestión corre a mover las piernas junto a Pedro Pablo Robles. Risas de uno, cargadas de otro y chanzas interminables, hacen de Marcos Gutiérrez, de Bernardo Leyenda y de Esteban Salvatore, un trío perfecto. Un equipo ideal, en lo que a la armonía y a la convivencia se refiere.
Y ello se debe a que la envidia -mala palabra si las hay dentro del plantel- no cabe en la boca de ninguno. Todos, aseguran, tiran para el mismo lado. Lo humano está primero, porque, como ya lo había dicho Carlos Roldán: “las personas hacen un gran equipo”.
A la hora de los elogios y de las virtudes, cada uno de los tres salvavidas del arco de Bolívar y Pellegrini dio su punto de vista respecto del otro. Hasta el propio Roldán aportó su visión sobre sus hombres. “En Marcos uno siente y sabe que cuenta con un hombre de muchas batallas, que peleó y luchó en varias categorías. Es pura experiencia”, dice el técnico, mientras prosigue. “Bernando es un chico de mucha explosión, como más elástico, mientras que Esteban tiene un camino interesante por delante. Así lo está demostrando en la Reserva”, cierra su mirada el entrenador.
“Creo que Marcos tiene muy buena ubicación debido a la experiencia; mientras que ‘Tota’ cuenta con una reacción tremenda”, abre el juego Leyenda, al tiempo que espera a su amigo Salvatore a la salida del vestuario.
“¿Habló bien de mí?” Ríe Esteban y se coloca los guantes. “Los dos son muy buenos arqueros y eso me sorprendió gratamente. El entrenamiento día a día es muy importante. A mí me gusta escuchar y aprendo mucho de ellos, que son hombres de experiencia”, asegura “Tota”, que agradece y deja el lugar a “Anguila”.
“Cada uno tiene su estilo, pero son dos arqueros sobrios. Uno con mucha experiencia, como Bernardo, y el otro con un gran potencial a futuro”, cerró Gutiérrez. Y todos se fueron juntos.
Bicho raro
“No soy de dar muchos consejos, porque creo que cada uno tiene su estilo diferente y su forma de trabajar. En mis inicios, después de que dejé Ledesma y me fui a Huracán, me apoyé mucho en Gabriel Puentedura”, contó Gutiérrez. “El arquero es de una raza medio rara”, bromeó.
Aprendiz
“Tanto Marcos como Bernardo cuentan con una trayectoria enorme en clubes grandes de Argentina. Soy de escuchar mucho en los entrenamientos, y eso me ayuda a crecer como profesional”, destacó Esteban Salvatore, que luego de una lesión volvió a atajar en Reserva. Y muy bien.
Cómodo
“Antes que lo deportivo, predominó el aspecto humano de mis compañeros. En San Martín, me encontré con excelentes personas y eso hace que la competencia sea totalmente sana y sin mala intención”, explicó Leyenda, que dijo que se siente muy contento de estar en el “santo”.
Físico y fútbol en San Martín
La mañana de ayer fue a puro “baile” para el plantel de San Martín. Carlos Roldán le cedió el mando al profesor Gastón González y este les sacó el jugo a los jugadores. Ejercicios físicos de fuerza explosiva fue la propuesta.
Por la tarde, el DT tomó la posta, luego de una breve entrada en calor, y propuso fútbol táctico, en espacios reducidos, con mucha presión. El cierre de la jornada fue con “mano a mano” de definición.
Matías Villavicencio no terminó de trabajar a la par de sus compañeros ya que recibió un golpe en el tobillo, aunque no es para preocuparse, según dijo el propio defensor. En tanto, Mario Turdó y Patricio Pérez continúan con su recuperación.





